Tren al sur… de Chile

Un mirador en Frutillar.
Un mirador en Frutillar.

Después de estar en el extremo austral del continente, era hora de subir. El sur de un país alargado y curveado como el ají nos esperaba.

Dicen que el sur de Chile es lo mejor, lo más bonito. Yo no puedo hacer comparación porque solo vi eso. Tengo la deuda conmigo misma de conocer centro y norte del país. Y es que estuve poco tiempo en Chile, pero esto fue lo que logré conocer…

Un poco del sur de chile

Punta Arenas

Un muelle abandonado en el Estrecho de Magallanes.
Un muelle abandonado en el Estrecho de Magallanes.

Aunque muchos esperan llegar a este puerto en el Estrecho de Magallanes, para tomar tours a ver los pingüinos magallánicos y reales; pero nosotras llegamos sin querer queriendo.

Hicimos una corta escala de una noche en Punta Arenas. No conocimos mucho de la ciudad. La verdad es que tampoco quisimos quedarnos mucho. No tuvimos mucha química el lugar.

Paseamos un poco por las orillas del estrecho, tomando fotos de graffitis y muelles abandonados. Dimos una vuelta por el parque central, donde se encuentra un indio al que si le frotas el dedo gordo del pie, te dará suerte. Como eso siempre hace falta, pensé que era mejor hacerle cosquillas.

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Y así, la suerte nos llevó más al norte…

 

Osorno

Osorno Sur de Chile

Osorno fue algo así como una base de operaciones. Es un punto muy cercano a Bariloche (Argentina) por lo que acaba siendo estratégico en la Patagonia. Además, desde aquí puedes conocer pueblos cercanos como Frutillar y Valdivia.

Lo que más disfruté de Osorno, no fue la ciudad en sí, sino que nos la tomamos como si fuera nuestra. A diferencia de Ushuaia, no tuvimos tanto límite de tiempo ni dinero, por lo que la recorrimos sin prisa. Nos dimos el lujo de tomarnos un par de cervezas, comer en un lugar rico y olvidarnos de cocinar en casa para economizar. Sí, nos dimos una pausa -o un permiso- de la “vagabundavida”.

Tal vez el símbolo de Osorno sea su iglesia de estilo gótico realmente hermosa. Estaba hasta en los tiquetes de bus. Tiene unos murales de mosaico en sus paredes externas que la hacen única.

Osorno-Iglesia-mural

Fue también divertido explorar casa viejas. La calle McKena te ofrece un Hall of Fame de casas antiguas de finales de 1800 e inicios de 1900. En esta época, una colonia alemana se asentó en el sur de sur chile dejando de herencia sus casas como joya urbana.

Osorno casas antiguas 1

Osorno casas antiguas 2

Osorno casas antiguas 3

Con Diana aprovechamos -también- para hacer un poco de shopping. Yo me compré una mochila pequeña porque mi bolso hecho a mano que hice en el camino a Ushuaia ya comenzaba a tener deshacerse. Incluso nos pasamos un par de horas en un Saga Falabella a ver y no comprar.

De alguna manera Osorno se sintió un poco como estar en casa. En parte, creo yo, porque nos tocó de anfitriona Monica. Ella es una doctora con alma de niña: aventurera, viajera, graciosa y lo más amable… por gente como ella, Couchsurfing es de mis opciones preferidas para viajar.

 

Valdivia

Quisimos conocer un poco más de Valdivia, pero el clima impredecible del sur de chile no nos dejó. En un recorrido express por la ciudad nos quedamos un buen tiempo viendo los grandes lobos marinos que viven en medio del río Valdivia. Ellos están prácticamente domesticados, pues los vendedores de pescado al pie del río los alimentan con sus restos.

Valdivia lobos marinos

Un poco más allá está el mercado, donde Diana y yo aprovechamos para probar comida típica de Chile: el pulmay o curanto. Esto es una especie de sopa de conchas que realmente está para chuparse los dedos y acompañado con un par de cervezas hacen que todo sepa mejor, incluso la espera a que escampe. Pero la lluvia se demoró en pasar, así que finalmente regresamos a Osorno.

Valdivia pulmay

 

Frutillar

Como en viejos tiempos. Museo abierto de la colonia alemana en Frutillar.
Como en viejos tiempos. Museo abierto de la colonia alemana en Frutillar.

La cereza al final del pastel definitivamente fue Frutillar. Mónica nos llevó en su día libre y este lugar realmente me enamoró. En Osorno tienes una pequeña probadita de lo que es una colonia alemana en sur de Chile, pero Frutillar es el plato completo. Sea por donde que camines seguro te encontrarás con casitas, casas y casonas de los que pareciera que en cualquier momento te saludarán por la ventana Hansel y Gretel.

Frutillar desde el lago.
Frutillar desde el lago.

Además, puedes pasarte horas en el museo abierto de la colonia alemana de Frutillar. Este lugar mantiene intactas edificaciones como casas, establos, molinos y hasta una herrería de los primeros alemanes. Es realmente un viaje en el tiempo.

Como vivian los alemanes
Como vivían los alemanes

Pareciera que el sur de Chile, con su clima frío, hubiera congelado la vida, dejándole al futuro -nuestro presente- las memorias intactas.

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