Hola Buenos Aires

Después de ver árboles y perritos por todos lados en Rosario, llegar a Buenos Aires, a la estación Retiro y al tráfico de las 7 u 8 de la mañana, no fue muy agradable.

Con las no se cuántas libras sobre la espalda, tratar de tomar el bus que nos llevaba a Avellaneda fue casi imposible. Tuvimos que pasar por 3 choferes que nos rechazaron vilmente por andar con tanto paquete. Hasta que hubo uno que sí nos dejó subir al bus, pero nos cobró de más.

¡Ay! ¡Qué románticos y caballeros los capitalinos, ah! Pero estos son los gajes del oficio de viajer@…

Finalemente llegamos a Avellaneda, al sur de Bs As Capital, a casa de mi tía Fanny; que después de 12 años fuera de su ciudad no ha perdido su sabrosura guayaca… O más claro, su carisma y bondad.

Nos llenó de mimos y comida. De risas también.

Y fueron unas 2 semanas de noviembre (2012) en la ciudad porteña, un poco esquizofrénica, bipolar. Con olas de calor, luego lluvias torrenciales, cortes energéticos, después una ola de frío. El paro de los transportes públicos y una marcha anti K multitudinaria.

No obstante, Buenos Aires tiene su encanto, su charm. Ciudad de tango, recovecos de colores y música, el tren y el subte que llevan, vagón a vagón, miles de historias y rostros. Los árboles en primavera y las caminatas largas por la ciudad.

Además de otras muchas más experiencias, sentires y saberes que se cruzaron.

 

Hasta pronto Buenos Aires, nos vemos en un próximo post.

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