Rosario en bici

¿Qué carajo hacemos? El pasaje a Córdoba está muy caro. Toca elegir otro lugar. ¿Y si adelantamos el camino a Rosario?

Grafiti rockstar en calles de Rosario
Grafiti rockstar en calles de Rosario

Rosario es un lugar que se recuerda con buena vibra. En especial porque la gente que nos recibió fue espectacular. Franco, nuestro anfitrión de CouchSurfing, nos aceptó la solicitud de sofá de emergencia en menos de 6 horas (cosa que no sucede frecuentemente) y nos alojó en su departamento con cariño. Conocimos a sus amigos y familia. La conversación siempre fue buena.

No hay manera de agradecerle tanta buena energía.

Rosario también nos recibió con una frase espectacular.
Rosario también nos recibió con una frase espectacular.

Casi apenas tocamos tierra rosarina, salimos con Franco a  comer y tomar unas cervezas a un bar de la ciudad.

Junto a su amigo (de quien no recuerdo su nombre pero sí sus historias) nos contó las mil y un anécdotas de sus viajes por Argentina y América del Sur. De las veces que tenían que racionar comida y que una galleta de sal, algo insípida, era un manjar. Del camping y los lugares que vale la pena visitar en la tierra gaucha.

Este abreboca de Argentina me dejó deseando más. Y aunque no logré recorrerla completa, estoy anhelando terminar ese recorrido.

La ciudad:

El Blvd. Oroño fue la columna vertebral de esta visita a Rosario. Y también de parte de la historia de Rosario. Desde ahí salimos a recorrerla a punta de suela y pedal. Franco, siendo un amor como lo es, nos prestó unas bicis que nos sirvieron de vehículo.

Casas, mansiones y palacetes al estilo victoriano, gótico, barroco y más le siguen el paso a este bulevar. Fue pan de cada día ver a los vecinos de Oroño paseando a sus perros, a dos ruedas o a pie.

El primer día, seguimos por el bulevar, de 25 cuadras de largo, hasta encontrarnos con la rambla (malecón), al pie del río Paraná, ese que nace de las cataratas de Iguazú.

Y desde ese punto me enamoré -o tal vez fue un poco de nostalgia- tantito de Rosario. Es una ciudad aparentemente tranquila, llena de parques, aceras y parterres con árboles y ese aire que en mi ciudad natal escasea; pero que, al igual que la mía, trae consigo la caricia del río.

Monumento a la bandera:

¡Soldados: esta es la primera bandera libre que se ha levantado en América! ¡Jurad sostenerla muriendo en su defensa, como yo lo juro!” -San Martín

En Rosario se izó por primera vez la bandera de argentina, en la gesta independista de 1812. De esto están muy orgullosos los rosarinos.

Tal vez unos 50 niños, de unos 8 años, estaban, al igual que nosotras, de excursión.

Este espacio, aparte de abarcar parte de la historia argentina, es también uno que llama también a los sentidos.

Texturas, formas, calor, fuego, luz, color….

Y muy cerca a este monumento, encontramos uno que la naturaleza parió. Un árbol que de seguro tiene tanta historia como la bandera argentina.

Hermoso

Sofía en bici:

Tomar una bicicleta después de más de 10 años de no tener una, fue un reto súper grande para mi. Y hubo de todo: caídas, tropezones, insultos y mucho dolor! Y claro, también revivir emociones infantiles, que eso siempre es bueno…

Así que, sumándose a la lista de planes, adquisiciones y metas próximas está comprar una bicicleta para -quien sabe cuando- ir a pedalear por el mundo.

Día en casa:

Un día rosarino decidimos quedarnos en casa. Aprovechamos para dormir más, tal vez leer correos, responder otros (realmente no recuerdo) y escuchar algo de música. Y fue cuando llegó la tarde, cuando me di cuenta que otro día había pasado. Y fue cuando el sol pintó la ciudad a su antojo, que me di cuenta que todo lo que esta debajo de él es una obra de arte.

Sin filtro y en alto contraste
Sin filtro y en alto contraste

Y luego también se acercó la luna para susurrar sobre el río el mismo mensaje.

Salimos con Franco a pasear frente al Paraná y la coqueta remecía sus luces en el agua.
¡Brillaba tanto! que hasta la pobre cámara de mi iPod logró capturarla.

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Tal vez fue envidia o ganas de demostrar que ella es también igual o más guapa que el sol.

Rosario y sus mascotas callejeras:

Una caca desobediente
Una caca desobediente

Para los amantes de los perros, Rosario es la ciudad para estar. Existe una ordenanza municipal que protege a los animales comunitarios; que se materializa en los perros que ves por las calles, solos o acompañados, pero siempre bien cuidados.

Incluso, en el parque Independencia hay un monumento a ellos.

“En un mundo ideal, ocuparías el enorme sitial reservado para los seres capaces de ofrendar sin límites el más sublime de los sentimientos: AMOR”.

Frase en el homenaje al animal comunitario, 29 de abril de 2011.

A Buenos Aires en tren:

Hoy es día de partir, camino a otros aires, los de Buenos aires. Allá un pedazo de mi familia me espera y yo espero verlos también.

Un tren viejo a Bs As
Un tren viejo a Bs As

Es mi primera vez en un tren y, al muy estilo bus-urbano-viejo-de-Guayaquil, vamos en uno que “traquetea” y salta peor que terremoto Japón 2011 (sí, un poquito cruel, lo sé). Creo que me siento -incómodamente- en casa.

¡taca taca taca taca taca pun! ¡taca taca taca taca taca pun!

¡¡¡…por 9 horas!!!

Pero que lindo es dormir sin dormir en este ferrocarril, que es mi primero.

Y que linda es Argentina dándome la bienvenida, como quien dice “Siéntete a casa”.

Otros highlights de Rosario:

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