Al hombre que cambió su metro cuadrado en Río

Uno de los retratos de la ciudad de Río de Janeiro, Brasil se lo da la Escadaria Selarón

Río de Janeiro es un lugar donde todos queremos llegar y ver a la gente bailar en las calles, patios, techos, playas, plazas, en donde sea una fiesta a los ojos del Corcovado. Con esa idea crecimos y no lo olvidaremos sino hasta llegar ahí. Pero esa es otra historia. Ahora es necesario recordar a las personas que no tienen miedo de crear para vivir mejor desde donde sea. Vivir en arte. Y eso también lo tiene Río.

En septiembre del año pasado caminábamos por esa ciudad brasileña y nos sorprendió la historia de un señor llamado Selarón. Un hombre extranjero que con sus escaleras de azulejos coloridos tenía recuerdos de  todas partes del mundo. Estábamos en Lapa, uno de los sectores más reconocidos de esa urbe por su samba de sexta –feira (viernes) donde se reúnen más de cinco mil personas para carretear, como dirían nuestros amigos chilenos (entiéndase tomar alcohol, específicamente: Cachaça).  En ese lugar la gente nos repetía sobre las famosas “Escadas” (escaleras en portugués). Uno de los retratos que no debería faltar de esa ciudad de aproximadamente  6.3 millones de habitantes, siendo la segunda más poblada de Brasil.

Estábamos muy cerca del hostal y lo más recomendado era ir en la mañana para poder hablar con el creador de las “Escadas”. “Siempre está ahí colocando una baldosa caída, ¡Vayan!”, nos decían. Pasamos por el arco y junto a una alemana que también buscaba la calle Manuel Carneiro, recorrimos un callejón largo y descuidado, pero ahí estaba. “El tributo a la gente brasileña”, como lo explicaba Selarón.

Un azulejo de Selarón posando en las Escadas

Este chileno pintor y ceramista Jorge Selarón llegó a Rio de Janeiro en 1983 pero fue en 1990 cuando comenzó a cambiar los azulejos afuera de su casa en el barrio Lapa. Él fue involucrando a más vecinos del lugar y con los transeúntes curiosos fueron acumulando nuevas cerámicas y espejos, además de los que él traía de sus viajes. Su trabajo completó un panorama muy colorido y visitado. Esas escaleras que subían a una favela me recordaron  un poco a las Peñas de Guayaquil, Ecuador. Pero entiendo sus colores desde el suelo y no solo en sus casas. Me hacen comprender como algunos se arriesgan a mostrar su percepción, la percepción de Selarón, de una alegría brasileña a través de sus colores sin  la necesidad de ser reprimidos.

Ese espacio logró tanta popularidad que se grabaron vídeos que dieron la vuelta al mundo por varios canales incluyendo ese nostálgico MTV noventero. Encontramos al de Michael Jackson con su canción They don´t care about us, el de U2  con Walk on y el de Snoop Dogg junto a Pharrell con sus sonidos de Beautiful. Además de aparecer en revistas como National Geographic, Time, Playboy y también en ese comercial de los juegos olímpicos de Rio’16: The Passion Unites us (La pasión nos une).

El artista chileno consideraba que su obra no estaba terminada y que este trabajo, su único sueño, terminaría solo el día de su muerte. Dicen que siempre salían esas palabras del señor veterano de bigote exuberante  y barriga destapada. Lo recuerdo pintando sin camiseta, a penas con un short y un gorro rojo, huyendo de la cámara de televisión que lo esperaba en la mitad de las “Escadas”. Eran tres personas que invocaban unos minutos para que Selarón dejara de pintar la pared que daba frente a esos escalones. “No lo van a lograr así de fácil. A él le molesta eso. Todos los días se nos cae un azulejo, no es nada fácil y ellos lo quieren de gratis”, me comentaba uno de los vecinos que se sentaba riéndose mientras veía a esos “hombres de la tele” y mientras  yo me cuidaba las ganas de preguntarle más cosas.

Sentados en las Escadas. Diana (derecha), Selarón y yo

Igual perdimos el miedo. Nos acercamos a Selarón y nos tomamos una foto. Le entregamos nuestra admiración en palabras. Le prometí que le mandaría un azulejo para que siga creciendo su escalera. Nos mostró la que tenía de Ecuador. Le gustó la idea y le saqué una mirada de agrado mientras otros le tomaban una foto. “Envíala, búscame como Selarón”.

En esta semana lo recordé como una de esas personas que lograba sus propósitos pero he encontrado que su sueño ha terminado. En enero de este año la policía brasileña ha dado el registro de su muerte y lo han encontrado afuera de su casa sin saber nada más preciso. Algunos, según el reportaje del diario español El Mundo, han comentado de unas amenazas de muerte que recibía desde noviembre. Decían que era un hombre que trabajó en su taller.

Pueden leer la nota acá:

 http://www.elmundo.es/america/2013/01/10/brasil/1357827242.html

La noticia me ha dejado con tristeza. Una muerte repentina y cruel. Esta es la forma en que termina la vida del señor que logró darle importancia a unas escaleras en uno de los barrios más bohemios de esa ciudad. La historia de las famosas Escaleras de Selarón creció por la idea de ese artista que ahora ya no está y que deja a esas “Escadas” sin su azulejo más grande, sin su cuidador, su creador.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Diana Vega dice:

    Q tristeza! no tenía idea que murió y mucho menos de esa manera.

  2. Ancavi dice:

    Qué pena, por lo menos dejó su huella en el mundo!

  3. Samir Issa dice:

    Pobre hombre, ustedes tuvieron la suerte de conocerlo. Espero poder conocer las escaleras en un par de años.

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