Curitiba multicultural

Curitiba fue el punto de encuentro de Diana, Sarah y yo (quienes escribimos en este blog). Sin embargo, acabó siendo un encuentro de culturas.

Llegamos a casa de una couchsurfer venezolana, que también estaba alojando a una pareja de una ecuatoriana y un francés; además, se nos unieron un mexicano y una alemana. 8 couchsurfers, 5 países…

La primera noche fue de “cerveja”, muchas risas… unas calmadas, otras incontenibles y un tour exprés nocturno por la ciudad.

Curitiba es una ciudad con mucha inmigración europea, especialmente alemana, italiana y polaca.

Jardín botánico:

Agua y color
Agua y color

Lo primero que conocimos fue el jardín botánico de la ciudad, que tiene una extensión de 245.000 m².

Al paso encontrarás a un ave muy particular llamado Quero Quero. Es un atractivo pajarito con una cresta muy simpática y su nombre viene de su trinar. Son casi como las palomas del Jardín, andan con ligereza, muy dueñas del lugar, aunque no les gusta mucho la proximidad humana…

Un Quero Quero
Un Quero Quero

 

Lo más llamativo del Jardín Botánico es el invernadero, con plantas nativas de Brasil. Es una estructura de hierro y cristal frente a unos arreglos florales con mucho color y al monumento al Amor Materno.

Monumento al amor materno en el Jardín Botánico de Curitba, Brasil. Detrás, el invernadero.
Monumento al amor materno en el Jardín Botánico de Curitba, Brasil. Detrás, el invernadero.

En un día tan caluroso como el que pasamos en el Jardín botánico, fue una satisfacción descansar en el césped, hacer un picnic muy básico, tomar mucha agua y darle a las fotos.

A falta de parasol, el mapa de la ciudad...
A falta de parasol, el mapa de la ciudad…

 

Faros del saber y otros rincones:

En Curitiba hay  40 faroles del saber, que son bibliotecas públicas, ubicadas en diferentes zonas y barrios de la ciudad.
Los faros comenzaron a ser construidos en la década de los 90 para conmemorar las culturas inmigrantes en Brasil. Algunos de estos están diseñados según la arquitectura de la cultura homenajeada.
Nosotras visitamos el monumento árabe. Una estructura muy parecida a una mezquita, de color rojo con pequeñas fuentes de agua en su exterior. El escritor y filósofo Gibran Khalil es el pricipal autor en esta biblioteca y sus frases y textos están en placas y hasta en separadores de libros.

Una biblioteca mezquita
Una biblioteca mezquita

Otro farol muy concurrido, especialmente los domingos, está en el bosque alemán y fue inspirado en los libros de los hermanos Grimm. En el camino a esta biblioteca, que rinde tributo a la inmigración alemana, encontrarás la historia de Hansel y Gretel.

Entre otros atractivos está el bosque del Papa Juan Pablo II que, sin ser un “farol del saber”, es un museo abierto sobre la inmigración polaca, ubicado en medio de espesa fauna.
Casas de las colonias polacas, construidas con troncos de madera, dentro de ellas se encuentran los artículos originales de los inmigrantes, además de fotos de quienes las habitaban.
Una de estas expone objetos que fueron donados como camas, mesas, ropas, fotos, entre otros. Otra tiene información de los primeros polacos inmigrantes de Curitiba con nombres y apellidos. Y tal vez la construcción más importante de este bosque sea la iglesia, en la que se encuentran fotografías e información del Papa Juan Pablo II cuando visitó Curitiba en 1980.

Entrada a la iglesia
Entrada a la iglesia

Visitar este bosque es retroceder en el tiempo, es como una cápsula de recuerdos, una foto vintage. Logras experimentar un estilo de la vida más simple… cómo un fogón y una alacena son más importantes que un televisor.

 

Con el ojo de Niemeyer:

Un gran pilar amarillo sostiene un “ojo” totalmente negro, en Curitiba. El MON es un museo con una arquitectura poco convencional.

El ojo
El ojo

Hace 10 años era un edificio gubernamental, pero en el 2002 el arquitecto Óscar Niemeyer tuvo la tarea de darle su toque personal.
La estructura tiene 35.000 m2 y 4 áreas: subsuelo, planta baja, planta superior y “el ojo”, que es una estructura anexa al edificio principal y a la cual se accede a través de un túnel subterráneo.
Luego de la reconstrucción, el Gobierno de Paraná decidió bautizar a la obra como Museo Óscar Niemeyer (MON). Aquí, aparte de conocer un poco más sobre la vida del arquitecto brasilero, hay frecuentemente exposiciones de arte de todo tipo.
La exposición “América do Sul, a Pop Arte das contradições”* estaba al momento de nuestra visita (octubre 2012). Un complejo de pinturas, instalaciones, hasta libros de las décadas de los 60 y 70, de artistas brasileros y argentinos.

Pop-che
Obra: Che Guevara
Artista: Claudio Tozzi
Año: 1968

La exposición es una lectura desde el lado artístico de los procesos socio-políticos de Brasil y Argentina en ese periodo. Es una crítica, también, a la violencia y al consumismo.
Aparte de esta exposición el museo alberga en cada área exposiciones itinerantes y una permanente acerca de las obras arquitectónicas de Niemeyer con maquetas, vídeos y textos.
Es impresionante ver como estructuras totalmente fuera de este mundo han sido imaginadas por este hombre y luego llevadas a cabo en la realidad. Niemeyer, definitivamente, fascina…
Y así, llegar al “ojo”, que realmente es un edificio que simula la silueta de una araucaria, un árbol típico del estado de Paraná, es entrar a la loca mente brillante de Niemeyer.
Un túnel ovalado subterráneo, totalmente blanco y de recorrido curvo, te lleva dentro del tronco de este edificio de 5 niveles, en los cuales encontrarás más exposiciones y en el último nivel, la sala principal llamada “Olho” (que es ojo en postugués).

Inside Niemeyer
Inside Niemeyer

Al momento, la sala estaba siendo preparada para una inauguración, por lo que no pudimos ingresar; sin embargo logramos apreciar que el color negro (visto desde afuera) de esta estructura es un ventanal inmenso que da la cara a los visitantes.

 

Samba y cartas:

En nuestra última noche en Curitiba conocimos a un grupo de universitarios, residentes de la República Varal de Cachaça, quienes nos acogieron por la noche y que en pocas horas lograron que no querramos salir de la ciudad.

Lázaro, el couchsurfer que nos hospedó, tiene como música favorita la samba y el rock. Y esa noche hubo más samba que rock, pero acabo siendo algo así como una noche rocanrol…

Llegamos a su casa, a las afueras de Curitiba. Cao, un perro rescatado, cuida el lugar. Poco a poco fueron apareciendo los compañeros de Lázaro y poco a poco iba llenándose la sala de conversaciones y risas y música. También algo de cervezas y a jugar cartas.

 

 

Entre las canciones, hubo una que me remeció un poco el corazón…

Lindo, no?

 

La música, algo básico para la felicidad, fue el mejor regalo que Curitiba nos dió. Un concierto de samba para el alma…

 

Y es así como la música, las risas, algunas cervezas y gente que en un día te hace sentir como en casa, hacen valer la pena el tiempo fuera de ella.

 

 

*Según información del MON la exposición estará hasta el 20 de enero de 2013

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. adriana dice:

    Este tipo de rincones son los q mas me gustan cuando viajo. La tranquilidad, pero al mismo tiempo la alegria q has transmitido dan ganas de viajar! Viajar! Viajar! Pero sobretodo ConoCer

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