Buzios, un paraíso para ricos

“Buzios debe ser como el paraíso” fue lo primero que pensé al pisar la arena.

Es así como vi una de las playas de Buzios por primera vez… aún con clima nublado se nota que es un lugar hermoso.

Agua turquesa, arena fina y anaranjada, gaviotas a la caza, unos perros runos jugando y los barcos pesqueros en el horizonte.
Un frío del puctas (como decimos en mi tierra)!
No ha hecho buen clima en los últimos días. La lluvia ha reemplazado al sol, pero aún asíBuzios es toda una postal.

A jugar!

Y queríamos hacer camping en la playa, pero ahora nos toca ir al hostal más barato, que cuesta 50 reales ($25) la noche. Buzios es una isla muy turística y estamos en feriado (Día de Nuestra Señora Aparecida), todos los precios se han disparado. Y además, todo es más caro en las islas.
Aprovechamos el día para tomar un paseo de barco, uno de los principales atractivos turísticos de Buzios. Logramos regatear el precio a 35 reales, cuando el oficial es el 40 reales. El paseo incluye el recorrido por 10 playas, 3 paradas para un chapuzón y snorkel y bebidas no alcohólicas ilimitadas.
Desde el mar se puede apreciar el encanto de Buzios. Sin embargo, aún desde lejos también es notable que Buzios es un lugar de veraneo para personas adineradas.

Lonely Planet describe a Buzios así…

No me equivoco, pues el Lonely Planet describe a Buzios como el Hamptons de Río de Janeiro.

Casitas de verano con techos de teja y estructuras y detalles en madera. Tiendas de marcas internacionales y hasta franquicias de fast-food. También comercios más tradicionales como la venta de dulces de coco en carreta y caipiriñas al pie de la playa.

Nightlife:

Al caer la noche, la Rua das Pedras se convierte en una discoteca al aire libre. Esta es la calle principal de Buzios y ahí se encuentran los mejores restaurantes, bares y discotecas. En las últimas cobran hasta 100 reales sólo para entrar.

Rua das Pedras es la calle principal y más comercial de Buzios.

No obstante, para disfrutar la noche con menos lujo y más tranquilidad, sólo un par de cuadras atrás está la plaza principal de Buzios, llena de puestos de artesanías, bisuterías y arte. Y, si tienes suerte como yo, encontrarás música en vivo. De los pocos grupos que escuché, el que más me gustó fue “Nem maçâ nem pera”, de rock experimental. Asimismo, muy cerca de la plaza también hay bares y restaurantes más baratos.

Las playas:

Camino un poco para conocer. Recorrí a pie las playas Canto, Armação, Ossos y Azeda Azedinha.
Desde Canto salen los paseos de barco y está en la Rua das Pedras. No hay mucha playa, por lo que nadie se baña aquí, pero sí se encuentran muchos barcos pesqueros y comercio al rededor.

Un botecito en el muelle de Cantos

Armação tiene ese mismo estilo de playa, aunque con un poco más de acogida de bañistas. Ahí encontré un pequeño muelle al lado de un restaurante al pie del mar, donde al menos media docena de gaviotas estaban a la caza; pues la cocinera tiraba de vez en cuando restos de pescado. Del otro lado de la playa unos bañistas jugaban tenis de playa.

En otro de los tantos muelles de Buzios me encontré con al menos media docena de gaviotas a la caza de los desechos de pescado de un restaurante al pie del mar

Antes de ingresar a Ossos hay una iglesia, que parecería ser la principal de Buzios. Es una playa más residencial y tranquila. Hamacas, mesas y cervezas afuera de la casa, justo al pie del mar Atlántico.

Entrada a Ossos

Azeda Azedinha es en tesoro oculto. Aquí sólo se bañan quienes tienen casas en el lugar y quienes se toman la molestia de caminar por lo menos media hora desde Cantos. Es una playa pequeña y acogedora. Para llegar, hay que recorrer un camino empedrado y bajar unas escaleras de madera. No hay comercios, sólo los bañistas y el mar.

Una playa casi escondida en Buzios. Una pareja aprovechando algo de soledad.
Hay ciertos detalles que hacen que la playa tenga otra imagen…

Sin embargo hay otras playas en las que se debe ir en bus, como Geribá o Ferradurinha, ubicadas al sureste de la isla.
Geribá es conocida por sus olas, lo que atrae a los surfistas; mientras que Ferradurinha (que significa herradura pequeña) es una bahía “envuelta” por grandes rocas, que cuando las olas rompen, rompen como piñata.

Una pequeña herradura natural de rocas, arena y mar…

Y es que Buzios, como todo paraíso en la tierra, tiene por todos sus rincones la magia del sonido del mar… Siempre revoloteando, haciéndole cosquillas a la orilla.

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